Diez años de moda
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La moda española acelera fuera en una década récord

Por Silvia Riera

Diez años de moda en España

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Por Silvia Riera

La moda española acelera fuera en una década récord

Las exportaciones españolas de moda han ido batiendo récords año tras año en esta última década. Las empresas del sector han apostado de manera firme por la internacionalización en este periodo ante la caída del consumo en el territorio local como consecuencia de la crisis. Estos han sido sin duda los diez años en los que la industria española de la moda más ha impulsado sus ventas al exterior, ganando volumen en países europeos en los que ya estaba presente, pero abriéndose también camino en mercados emergentes y en regiones entonces todavía poco explotadas.

 

En la moda, la globalización no sólo cambió las reglas en el aprovisionamiento, sino que también fue la gasolina que aceleró sus exportaciones. Así, si bien la liberalización del comercio textil en 2005 (con la eliminación de las cuotas a la importación) tuvo un impacto directo en la industria local, también supuso un punto de apoyo firme para la apertura de mercados internacionales.

 

Gran parte de esta expansión de la moda española se logró siguiendo la estela de lo ejecutado ya en años anteriores. De hecho, fue a finales de la década de los noventa cuando las empresas españolas de moda empezaron a mirar al exterior después de haber cerrado un capítulo de profunda reconversión industrial. Dos décadas de reestructurar fábricas textiles inviables e intentar llevar al sector hacia la creación de marcas y la apuesta por el diseño. Fue entonces cuando la moda española empezó a ganar competitividad, cuando inició su conquista internacional. En el cambio de siglo, pisaron el acelerador en los mercados internacionales empresas como Inditex, Mango, Desigual, Tendam (entonces Grupo Cortefiel), Camper o Pronovias, entre muchas otras.

Exportaciones españolas de moda

 

De este modo, cuando la crisis económica azotó el mercado interior de consumo, los grupos españoles de moda habían apuntalado ya su desarrollo global. Esta firmeza en las bases explica en parte la capacidad del sector de duplicar sus ventas al exterior entre 2009 y 2018, un periodo en el que las empresas de moda del país pasaron de exportar 12.657 millones de euros a vender al exterior la cifra récord de 24.753 millones de euros, según datos del Icex España Exportación e Inversiones.

 

Por otro lado, la evolución de las exportaciones españolas de moda también ha ido a la par de la evolución del comercio global. Así, en 2009, cuando los intercambios comerciales en todo el mundo se desplomaron, registrando un descenso del 12,2%, el sector frenó también sus ventas en el exterior, con una reducción del 3,3%, la única registrada en estos últimos diez años. En 2010, las empresas españolas reactivaron su actividad en el extranjero del mismo modo que también lo hizo el comercio mundial.

 

El rápido avance de la moda española en el exterior ha venido acompañada de un momento dulce en el panorama macroeconómico mundial, en el que también han influido la aparición de nuevos mercados de consumo, como el conjunto de las economías Bric (Brasil, Rusia, India y China) y, ya en estos años más próximos, la recuperación económica en Occidente.

Diez años para duplicar el negocio exterior

El tirón internacional se concentró sobre todo entre 2010 y 2013, cuando las exportaciones españolas del sector registraron las subidas más fuertes de estos últimos diez años. En 2010, coincidiendo con la recuperación del comercio internacional, las ventas españolas de artículos textiles, prendas de vestir, calzado y accesorios se dispararon un 13,4% respecto al año anterior. En 2011, el negocio exterior de las empresas españolas de moda volvió a marcar otro ascenso a doble dígito con una subida del 14,2%. En 2012, el sector moderó el ritmo, con un alza del 7,9%, para impulsarlo de nuevo el año anterior con un incremento del 9,2%.

 

Fue en estos cuatro años cuando el sector más aceleró en el exterior. En 2013, las ventas españolas de artículos de moda se situaron en 19.316 millones de euros, marcando un crecimiento del 52,6% respecto a 2009. En los siguientes seis años, el avance acumulado fue del 22,8%. De hecho, a partir de 2014 la tendencia alcista moderó la escala, registrando su máxima subida en 2017, con un aumento del 7,4%, pero perdiendo fuelle inmediatamente un año después, con un crecimiento de sólo el 1,3%.

 

Francia se ha mantenido en estos diez años como el principal país de destino de la moda española en el extranjero. Entre 2009 y 2018, las exportaciones a territorio galo han crecido cerca de un 60%, pasando de rozar los dos mil millones de euros a situarse en 3.100 millones de euros en el último año. La evolución de la moda española en el mercado francés ha registrado una clara tendencia alcista, agitada tan solo en 2015, cuando las compras francesas se contrajeron un 4%. A finales de aquel año se produjeron los atentados terroristas en París, en los que se registraron 130 muertos y cerca de 360 heridos.

 

Francia se ha mantenido en estos diez años como el principal cliente de la moda española en el extranjero

 

El segundo mayor mercado para la moda española en el extranjero es, desde 2014, Italia. El país transalpino le arrebató a Portugal la plata en este podio después de cuatro años de crisis económica que llevó al país a sucumbir al rescate europeo. A diferencia del mercado portugués, el italiano se ha mantenido más estable en estos últimos diez años. Las exportaciones españolas del sector al país transalpino avanzaron a doble dígito durante los años de la crisis y, pese a moderar el ritmo con el paso del tiempo, este se ha mantenido fuerte. De hecho, Italia ha duplicado sus compras a España entre 2009 y 2018, hasta llegar a 2.505 millones de euros. En 2018, esta tendencia dio un giro de 180 grados, pasando de crecer un 12,1% en 2017 a contraerse un 0,7% en 2018.

 

Alemania y Reino Unido han continuado cerrando el top five de los mayores mercados de destino de la moda española. En ambos casos, las exportaciones también se han duplicado en la última década. Las ventas españolas del sector al país germano superaron el listón de los mil millones de euros en 2010, cuando escalaron un 21,9%. En el mercado británico, esta cota fue alcanzada en 2013 tras un avance del 15,6%.

Los diez principales clientes de la moda española

 

En 2016, el año en que los ciudadanos británicos dijeron sí al Brexit, las exportaciones del sector a Reino Unido mantuvieron el ritmo y subieron un 6,5%. Marruecos, por su parte, conserva la sexta posición en esta clasificación. Como socio estratégico en sus rutas de aprovisionamiento, la moda española no cuenta tanto con el país marroquí como mercado de consumo sino como partner industrial. La relocalización ha fortalecido la relación entre la industria española de la moda y el país norteafricano. En los últimos años, las ventas a este territorio también se han multiplicado por dos, hasta situarse en 1.248,7 millones de euros.

Diversificar mercados

Una de las palancas de crecimiento de la moda española en el exterior ha sido la diversificación de mercados, es decir, el crecimiento de las exportaciones a destinos menos tradicionales y cercanos que Francia o Italia. En los últimos diez años, a pesar del crecimiento sostenido del sector en el ámbito internacional, el peso de los cinco primeros países de destino ha ido disminuyendo respecto al total. En 2009, Francia, Portugal, Italia, Alemania y Reino Unido generaban el 50,7% de las compras de artículos textiles, prendas de vestir, calzado y complementos a España. Este porcentaje ha ido disminuyendo de manera paulatina hasta representar el 44% en 2018.

 

Este cambio ha venido motivado por un mayor protagonismo de nuevos mercados. Así, más allá de los cinco principales destinos, el sector se ha abierto camino en otros países, como Estados Unidos, Polonia y China, que han ido avanzando posiciones como mercados estratégicos para la moda. Estados Unidos, por su parte, ha escalado dos puestos en los últimos diez años en el ránking de los mayores clientes de destino de la moda española, colocándose en 2018 en el séptimo lugar.

 

En estos diez años, las ventas al mercado estadounidense se han multiplicado por tres, hasta 1.072,1 millones de euros. La rápida salida de la crisis de Estados Unidos convirtió al país en refugio para gran parte de la exportación europea, a pesar de continuar siendo una de las economías de más difícil acceso. Sin embargo, las negociaciones del Tratado Transatlántico de Libre Comercio (Ttip) dieron alas a muchas empresas a apostar por la mayor economía del mundo y el principal consumidor de moda del planeta y, de hecho, a pesar de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y la consecuente paralización de las negociaciones, las ventas de moda al país han continuado creciendo con subidas del 13,6% en 2016, del 11,9% en 2017 y del 5,5% en 2018.

 

Polonia ha avanzado cinco posiciones en estos diez años como cliente de España. El país centroeuropeo pasó de comprar moda a España por valor de 233,34 millones de euros en 2009 a hacerlo por 903,8 millones de euros en 2018. El mercado polaco, con 38,4 millones de habitantes, es ya la sexta economía europea, por detrás de la española, y fue de las que mejor superó la crisis económica. De hecho, Polonia fue la economía europea que mejor evolucionó entre 2014 y 2017, con un crecimiento medio de su Producto Interior Bruto (PIB) por encima del 3%.

 

 

El nuevo El Dorado de la moda española ha sido China

 

 

Pese al empuje económico, el país cuenta aún con uno de los PIB per cápita más bajos de la Unión Europea, situado en 12.200 euros, el cuarto por la cola, por encima sólo de Rumanía, Croacia y Bulgaria.

 

Sin embargo, el nuevo El Dorado de la moda española ha sido China. El gigante asiático, que catapultó su economía en los noventa y en la primera década de los dos mil apoyándose en la manufactura, despuntó en esta última década apuntalando su sector servicios. China también ha irrumpido en el top ten de los mayores mercados para la moda española tras multiplicar por cinco sus compras entre 2009 y 2018.

 

Durante este periodo, las importaciones chinas de artículos españoles de textil, prendas de vestir, calzado, complementos y accesorios han mantenido un ritmo de crecimiento a doble dígito, que llegó a marcar una cota del 80% en 2010. Sólo en 2014 se produjo un bache, con un descenso del 1,3% de las ventas del sector al mercado chino. Este fue el año en que hubo un parón en el consumo de productos de lujo en el país por la propia madurez del mercado, pero se concentró sobre todo en Hong Kong, como consecuencia de los movimientos sociales que se produjeron.

 

También en Europa, Holanda ha sido uno de los mercados que ha tomado mayor protagonismo en esta última década. El país es un hub logístico estratégico en Europa. De hecho, Inditex escogió este mercado para poner en marcha en 2018 su primer punto de conexión logística en el mundo. La moda española redobló su apuesta por este país entre 2010 y 2013, años en los que sus ventas al país marcaron ascensos a doble dígito. Más adelante, el sector fue moderando el ritmo de su actividad en el territorio, aunque en 2017 retomó impulso y disparó sus ventas un 11,4%.

 

México, el principal mercado latinoamericano para la moda española, ha defendido su posición número once en esta clasificación en la última década tras duplicar sus compras al sector en este periodo. Las exportaciones de moda al mercado mexicano han pasado de 321,2 millones de euros en 2009 a 602 millones de euros en 2018. Rusia, por su parte, llegó a ser uno de los mercados emergentes más importantes para las ventas españolas del sector entre 2009 y 2013.

 

La rápida salida de la crisis de Estados Unidos convirtió al país en refugio para gran parte de la exportación europea

 

Durante estos años, las ventas españolas de artículos de moda al país registraron alzas a doble dígito. No obstante, la evolución paró en seco en 2014 coincidiendo con la intervención del Gobierno de Moscú en Crimea. Entonces, las exportaciones españolas de moda avanzaron sólo un 1,12% en el mercado ruso. En 2015, se contrajeron un 8,8% y, en 2016, cayeron un 1,5%. Sin embargo, en 2016, el conflicto político con la Unión Europea por Ucrania finalizó y las tensiones comerciales se disiparon. Aquel año, la moda española reactivó su actividad comercial en Rusia, disparando de nuevo sus ventas al país con una subida del 17,4%.

 

Otros mercados, como Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí, que en su día fueron una promesa para la moda española, han ido aflojando su protagonismo en su mapa exterior. Así, si bien en pleno boom exportador las ventas españolas a estos territorios crecieron también a doble dígito, fueron perdiendo fuelle a partir de 2016, cuando una caída sostenida de los precios del petróleo hizo acelerar al país su programa de diversificación económica. El turismo es hoy el nuevo motor económico de estas regiones, que continúan defendiendo algunas de las rentas per cápita más elevadas del planeta.

 

En Asia, Corea del Sur ha sido otro foco de expansión de las exportaciones españolas del sector. En esta última década, las ventas a este país se han multiplicado por cuatro, pasando de 39,3 millones de euros en 2009 a 186,5 millones de euros en 2018.

En Latinoamérica, por su parte, después del mercado mexicano, el país que ha ganado mayor interés para el sector ha sido Chile, que también ha registrado un crecimiento sostenido de la actividad de las empresas españolas de moda en este periodo. De Chile seduce ante todo su estabilidad política y su seguridad jurídica, además de ser una economía liberal y aperturista.

 

Por último, Canadá ha sido otro de los países que la moda ha puesto en su punto de mira, sobre todo a raíz de la firma del tratado de libre comercio entre Bruselas y Ottawa. A pesar de que se firmó en 2018, su negociación en sí dio atractivo a este territorio. Las ventas españolas al mercado canadiense se han triplicado en estos diez últimos años, con crecimientos constantes a doble dígito durante todo este periodo.

La ropa ‘tira’ de las exportaciones

Por categorías de producto, el grueso de las exportaciones del sector continúa liderado por las prendas de vestir, que representan alrededor del 45% del total. En esta última década, su cifra de negocio en el exterior también se ha duplicado, pasando de 4.378,7 millones de euros en 2009 a 9.277,3 millones de euros en 2018. Del mismo modo que en el conjunto del sector, las ventas de ropa registraron su mayor avance entre 2010 y 2013, con subidas a doble dígito.

 

En 2014, la escalada se moderó, aunque el ascenso fue del 8,2%, para reactivarse en los tres años siguientes. No obstante, en 2018, esta tendencia alcista se truncó por primera vez desde 2009, marcando un retroceso del 0,3%. Este descenso se debió en parte a una caída de las ventas en mercados clave para este segmento como Italia o Alemania, entre otros.

 

Por volumen de negocio en el exterior, la siguiente categoría es la del textil. Entre 2009 y 2018, las exportaciones de este subsector han pasado de 2.024,8 millones de euros a 3.234,4 millones de euros. Su evolución a lo largo de esta década ha sido mucho más moderada que la de las prendas de vestir, concentrando las mayores subidas entre 2010 y 2011, aupadas por la recuperación del comercio mundial, y entre 2016 y 2017, por el efecto de la relocalización industrial.

 

De hecho, los mayores clientes del textil español son otros polos productivos, como Marruecos (destino del 26% de las ventas), Alemania, Portugal, Italia y Francia. No obstante, en estos últimos diez años, han tomado protagonismo entre los principales destinos de la industria textil española mercados como el turco, el estadounidense, el rumano, el chino, el argelino y el bengalí. En el caso concreto de Bangladesh, este país ha multiplicado por seis sus compras de tejidos a España en este periodo a medida que ha ido avanzando como nuevo polo global del aprovisionamiento de ropa.

Exportaciones españolas de moda en 2009 y 2018, por producto

 

China, Polonia y Holanda han entrado en el ‘top 10’ de losclientes de la moda española

 

 

El calzado, por su parte, a diferencia de la confección, ha registrado una tendencia en estos últimos diez años marcada por los altibajos. Si bien entre 2010 y 2011 aprovechó logró avanzar en el exterior incrementando sus exportaciones un 5,2% y un 12,2%, respectivamente, en 2012 marcó un retroceso del 0,5%.

 

En los dos años siguientes, el sector remontó con avances del 9,2% en 2013 y del 14,6% en 2014, pero volvió a caer en 2015, con un descenso del 4,6%. En 2016 y 2017, el calzado cogió de nuevo carrerilla en el extranjero con ascensos del 2,9% y del 2,7%, respectivamente, para volver a contraerse en 2018, con una bajada del 0,6%. En el último año, el descenso es en gran parte consecuencia del enfriamiento de siete de sus diez principales destinos, entre ellos, Francia, Italia, Alemania, Portugal, Reino Unido, Bélgica y Holanda.

 

El calzado también ha ido evolucionando su precio en los mercados exteriores. En 2009, el precio medio por par en el extranjero se situaba en 17,96 euros, el mayor valor de la última década. La crisis económica forzó a perder esta cota de manera paulatina hasta llegar a 15,93 euros en 2011 y a rebajarla aún más en 2012, hasta el mínimo de 15,67 euros.

Evolución del Índice de Precios de Exportación de Productos Industriales

 

En 2013, el sector recuperó los 17 euros de media por par, que volvió a perder cinco años después, en 2017, para remontar de nuevo en 2018 hasta situar el valor medio en 17,47 euros. Estados Unidos, China y Hong Kong son los tres territorios donde más caro vende el calzado España, con un precio medio de 51,52 euros el par; 45,96 euros por par, y 57,83 euros por par, respectivamente.

 

Por el contrario, la marroquinería ha mantenido una clara tendencia alcista a lo largo de esta última década, con avances a doble dígito entre 2011 y 2014. A partir de 2015, la actividad de este subsector en el exterior bajó una marcha, pero fue remontando después hasta marcar ascensos del 7,9% en 2017 y del 7,3% en 2018, un año este último en que el conjunto de la moda elevó sus ventas al extranjero tan sólo un 1,3%. El resultado de esta evolución se ha apoyado en un acelerón en determinados mercados, como el británico y el japonés, en los que se han llegado a triplicar las ventas entre 2009 y 2018, así como el estadounidense o el chino.

 

 

A Francia se destina un tercio del total de las ventas de este marroquinería al exterior

 

 

Francia, no obstante, mantiene su posición de liderazgo entre los principales destinos de la industria española de la marroquinería. A este país se destina un tercio del total de las ventas de este subsector al exterior.

 

La perfumería y la cosmética, por su parte, duplicó también su negocio exterior en la última década, pasando de 2.059,2 millones de euros en 2009 a 4.260,3 millones de euros en 2018. Este subsector arrancó este periodo con una escalada del 22,7% en 2010 que fue aflojando en los años siguientes con avances más relajados. En la recta final de esta década, las exportaciones de perfumes y artículos de cosmética encarrilaron una tendencia alcista, con subidas del 9,8% en 2017 y del 10% en 2018. Portugal, Alemania y Francia son los tres principales mercados de destino de esta industria, sin embargo, en este periodo ha impulsado su crecimiento en territorios como Hong Kong, donde ha multiplicado por siete sus ventas, o China, donde las ha multiplicado por ocho.

Evolución de los precios

Los precios de las exportaciones han registrado una década bastante estable, acompañando la evolución de la actividad exterior del sector de la moda. En este sentido, en 2009, un año negro para el comercio internacional, las ventas españolas de las industrias del textil y de la confección se abarataron un 1,8% y un 1,7%, respectivamente. El cuero y el calzado, en cambio, las encareció un 1%, según el Índice de Precios a la Exportación de Productos Industriales (Iprix), del Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

En los dos años siguientes, en plena recuperación del comercio global y cuando las exportaciones españolas de artículos textiles, prendas de vestir, calzado, complementos y accesorios escalaban, también lo hacían sus precios.

 

Así, en 2010, el textil llegó a elevar el valor de sus ventas al exterior un 4,6% y el calzado, un 3,4%. En 2011, la tendencia inflacionista se mantuvo. A partir de 2012, esta escalada empezó a aflojar y, un año después, en los tres subsectores, los precios marcaron descensos, con caídas del 0,6% en el caso del textil, del 0,4% en la confección y del 0,1% en el calzado.

 

En 2014, el sector recuperó la senda inflacionista, aunque con subidas de precios más moderadas, de en torno al 1% y al 2%, hasta volver a caer en 2017. El 2018, a pesar de registrar el menor avance en las exportaciones de la última década, estas volvieron a encarecerse, con ascensos del 0,7% en el textil, del 1,8% en la confección y del 1% en el calzado.

Punto de inflexión

Pese a diez años de récord tras récord en el comercio exterior, la moda española frenó esta tendencia en 2018 con un avance de sus exportaciones de sólo el 1,3%, la subida más débil desde el inicio de la crisis. Parte del frenazo de las ventas al exterior del sector en el último año se debió a la debilidad de las mayores economías europeas. El parón del consumo en mercados como el francés, el italiano o el alemán impactaron de manera directa en la evolución de las exportaciones del sector en el último año.

 

Italia y Portugal, el segundo y el tercer mayor mercado del sector, contrajeron sus compras a España en el último año, con retrocesos del 0,7% y del 1,2%, respectivamente. Francia, el principal destino de las exportaciones españolas de moda, defendió su liderazgo a pesar de incrementar sus compras al sector español sólo un 1,3% respecto al año anterior. También aminoró el ritmo Alemania, donde España incrementó sus ventas de moda un 2,5% en 2018.

 

En el resto del top ten de los mayores destinos de la moda española, sólo China subió una marcha respecto a 2017 y marcó un avance a doble dígito, con una subida en 2018 del 13,2%. Polonia y Estados Unidos, en cambio, que en los últimos años se habían consolidado como dos nuevos filones para la moda española, en 2018 frenó también sus compras al sector.

Latinoamérica, el gran aliado de la moda española

 

A diferencia de hace diez años, la Organización Mundial del Comercio (OMC) alerta ahora de una desaceleración de los intercambios comerciales en todo el mundo. La guerra comercial que en 2018 empezó Estados Unidos con China podría tener repercusiones peores de las previstas. La OMC ha señalado ya que esta tensión comercial supone un riesgo para el conjunto del sistema comercial global. A finales de 2018, esta institución rebajó su previsión de crecimiento del comercio mundial y avanzó ya su desaceleración.

 

De no resolverse la escalada de tensión comercial actual, la OMC alerta de una mayor desaceleración del comercio global. El escenario, ya dominado por la incertidumbre, podría cambiar de forma radical de producirse un auge general del proteccionismo y los aranceles. Un freno a la globalización del comercio impactaría de lleno en la actividad exterior de la industria española de la moda.