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Pepe Jeans: historia de un romance con el capital riesgo

Por P. Riaño

Diez años de moda en España

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Por P. Riaño

Pepe Jeans: historia de un romance con el capital riesgo

Esprit, Coach, Tommy Hilfiger o Calvin Klein son algunas de las marcas internacionales que tienen o han tenido detrás a la empresa española, que en la última década ha tenido en su capital a pesos pesados como Juan Abelló, Artá Capital o L Capital.

 

Pepe Jeans es sin duda el mayor caso de éxito del capital riesgo en la moda española. Si muchas otras de las operaciones realizadas en el sector por fondos nacionales e internacionales no han tenido hasta ahora grandes finales felices, el caso de Pepe Jeans apunta en el sentido contrario. Y al menos dos de los pases han tenido lugar en la última década.

 

Junto a los cambios accionariales, los últimos diez años en la historia de Pepe Jeans han estado marcados por la internacionalización del grupo, en algunos casos a través de la toma de control de su negocio en los mercados exteriores y, en otros, por los continuos cambios en su cartera de marcas, con protagonistas de la talla de Esprit, Coach o Calvin Klein. Por el contrario, lo que no ha cambiado en la compañía española es un equipo gestor (con una posición siempre destacada en el capital) tan discreto o más como el de muchas empresas familiares, especialmente por la figura de Carlos Ortega.

 

La compañía española protagonizó ya en 2010 la primera operación corporativa relevante de los últimos años. En agosto, Artá Capital (participada por Corporación Financiera Alba) y L Capital, el fondo de capital riesgo de LVMH, se hicieron con el 27,9% de la compañía por 85 millones de euros. Tras la operación, Torreal (brazo inversor del empresario Juan Abelló) continuaba siendo el primer accionista del grupo, con el 31%; seguido del equipo directivo (liderado por Carlos Ortega y Javier Raventós), con el 30%; Artá Capital, con el 16,4%, y L Capital, con el 11,5%.

Cronología Pepe Jeans

 

Por aquel entonces, el grupo Pepe Jeans ya era propietaria de Hackett y contaba con una cifra de negocio de 347,3 millones de euros, facturación alcanzada en el ejercicio cerrado en marzo de 2010. Además, el grupo era distribuidor en España de Tommy Hilfiger y contaba con la exclusiva para la distribución de Esprit en el país, a través de un acuerdo que se disolvió en 2010, cuando el grupo alemán quiso potenciar su negocio en el país.

 

La pérdida de Esprit se resarció rápidamente con otro acuerdo con un operador internacional: en abril de ese mismo año, Hackett suscribió una alianza con la estadounidense Coach para abrir sus primeros establecimientos en España, Portugal, Reino Unido e Irlanda. El pacto se articuló a través de dos joint ventures al cincuenta por ciento en España y Reino Unido.

Años de internacionalización

Tras la entrada de Artá Capital y L Capital, Pepe Jeans aceleró su internacionalización. Una de las operaciones más importantes en este proceso fue la compra, a finales de 2010, de su negocio en India, un mercado en el que el grupo había sido pionero y en el que para aquel entonces contaba con 150 estableciminetos en ochenta ciudades.

 

Tras la entrada de Artá Capital y L Capital, Pepe Jeans aceleró su internacionalización

La compañía española llegó a un acuerdo con Chetan Shah para tomar el control de la distribución de sus prendas en el mercado indio. Ambas empresas formaron una sociedad conjunta de la que el grupo español pasó a controlar la mayoría.

 

Al mismo tiempo, Pepe Jeans empezó su desarrollo en el mercado chino con sus dos primeros puntos de venta en el país, ubicados en Shanghái. Pepe Jeans se alió con un socio local para estrenar dos shop-in-shop en la ciudad china.

 

India y China se sumaban así a los mercados en que estaba presente Pepe Jeans, con presencia directa en España, Portugal, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia.

Un año más tarde, el grupo ya se preparaba para entrar en otro mercado gigante: Estados Unidos. La compañía se había hecho con el control de su enseña en el mercado estadounidense, que desde 2000 estaba en manos de la empresa neoyorquina Jean Design, por lo que recuperaba por primera vez el control de la marca en todo el mundo.

Evolución Pepe Jeans

 

En 2012, el dueño de Tommy Hilfiger, el grupo estadounidense PVH, reforzó su confianza por Pepe Jeans al otorgarle la gestión en el mercado español de otra de sus enseñas: Arrow. El ejercicio cerrado en marzo de 2012, Pepe Jeans había alcanzado una facturación de 463 millones de euros, la mayoría de su marca homónima y 133 millones de euros de su segunda firma en propiedad, Hackett. El beneficio bruto de explotación (ebitda) de Pepe Jeans ascendía entonces a cincuenta millones de euros.

 

En 2012, el dueño de Tommy Hilfiger, el grupo estadounidense PVH, reforzó su confianza por Pepe Jeans

 

El crecimiento siguió apalancado en la internacionalización: en 2012, el grupo se alió con Madura Fashion & Lifestyle para crecer en India con Hackett mientras ultimaba la entrada de esta marca en Hong Kong y reforzaba posiciones en Oriente Próximo, donde el grupo se alió con Azadea Group. En Europa, Italia era uno de los focos de expansión del grupo, que en 2013 alcanzó ya siete establecimientos en este mercado.

De romper con Coach a ganar Calvin Klein

El éxito de Coach en Europa hizo que la alianza alcanzada por Pepe Jeans con el grupo estadounidense se cancelara pocos años después de suscribirse. En abril de 2014, la compañía española vendió a Coach el 50% de la sociedad conjunta.

 

El último ejercicio con Coach en su cartera de marcas, en 2013, Pepe Jeans había logrado una facturación de 480 millones de euros, un 6,4% más, y con un resultado neto de 30,3 millones, con un aumento del 61%.

 

El fuerte proceso de internacionalización ya había dado sus frutos: en el ejercicio cerrado en marzo de 2013, España había aportado sólo el 25% del negocio total, frente al 36% de un año antes. La Unión Europea, por su parte, representaba el 57% y el resto del mundo, el 18%.

 

En 2014, Pepe Jeans logró cerrar otras dos alianzas clave para ampliar su negocio. Por un lado, en marzo de ese año llegó a un acuerdo con la italiana Morellato para poner en marcha una línea de relojes con la marca Pepe Jeans. Por otro, engordó su negocio con su socio histórico, PVH, para hacerse con el control en España de la distribución de tres líneas de Calvin Klein en el mercado español y portugués, así como con 19 tiendas de ropa interior de la marca.

 

El fuerte proceso de internacionalización ya había dado sus frutos en 2013

 

Con todo, el ejercicio cerrado en marzo de 2014 ofreció unas cifras de récord para Pepe Jeans. La compañía había alcanzado entonces una facturación de 516 millones de euros y un resultado neto de 48 millones de euros, con sendos incrementos del 7% y del 58%, respectivamente, en relación al ejercicio anterior. Eran las bases perfectas para llevar a cabo un nuevo cambio accionarial.

 

La galaxia de marcas de Pepe Jeans

A mediados de 2014 la compañía contrató a Morgan Stanley para explorar opciones de venta de la empresa, en un proceso que atrajo a grandes fondos internacionales como KKR, CVC, Pai y Permira. El pase se dio, finalmente, al grupo libanés M1, que entró en el capital de Pepe Jeans por 730 millones de euros en una operación en la que fue de la mano de L Capital Asia. El traspaso de las acciones afectó al 58,9% del capital que controlaban entonces Torreal, Artá Capital y L Capital, mientras que el equipo directivo del grupo siguió en el capital de la compañía.

 

Poco después de la compra, en 2015 el grupo suscribió con quince bancos un crédito sindicado de trescientos millones de euros. La operación tenía como objetivo financiar parcialmente la adquisición de la compañía y obtener recursos para su funcionamiento. Los objetivos de Pepe Jeans pasaban por elevar sus ventas un 79% y duplicar su ebitda hasta 2019.

 

550 Fue, en millones de euros, la máxima facturación alcanzada por Pepe Jeans, que tiene una importante presencia internacional en mercados de Europa, Asia y Latinoamérica.

 

Los mercados de Latinoamérica y Asia fueron a partir de entonces dos de los focos de la expansión de Pepe Jeans, que continuó ganando posiciones en países como Italia, México e India, donde a finales de 2015 protagonizó una nueva operación corporativa, al pagar unos 22 millones de euros por el 30% del negocio que todavía no controlaba en el país.

 

El grupo siguió su expansión imparable en 2015 con una nueva marca, Norton, y cerró el ejercicio de ese año, en marzo de 2016, con una facturación de 550 millones de euros.

Tras la entrada de M1, el grupo también llevó a cabo una reorganización societaria, según la cual la sociedad PJL Investments, con domicilio en Holanda, pasó a ser accionista al cien por cien de la sociedad Pepe Jeans Group SLU, de la que dependen el resto de compañías del grupo.

 

El grupo siguió su expansión imparable en 2015 con una nueva marca, Norton

 

La entrada de M1 en el capital de Pepe Jeans tuvo otra consecuencia importante: en 2016, el grupo español se hizo con el 100% de la cadena francesa Façonnable (que ya era propiedad de M1) y unos meses después trasladó a España las oficinas centrales de la empresa. En 2018, la compañía sumó una nueva marca a su cartera: PVH confió a Pepe Jeans la distribución de Izod en Europa.

Reestructuración

En el ejercicio 2016, el grupo no llegó, no obstante, a las magnitudes de crecimiento que esperaba. La facturación de la compañía se situó en 542,8 millones de euros, un 1,5% menos que en el año anterior. El resultado neto, en cambio, mejoró un 39%, hasta 12,2 millones de euros, frente a los 8,8 millones de euros de ganancias netas del ejercicio precedente.

 

La evolución no fue mejor en el ejercicio 2017: el grupo especializado en denim cerró el año, en marzo de 2018, con un retroceso del 2% en las ventas y del 1% en el resultado de explotación, impactado especialmente por el resultado negativo de Façonnable, cuyo negocio se absorbió tras la venta a M1.

 

En 2017, los accionistas de Pepe Jeans inyectaron 25 millones de euros para impulsar el crecimiento de la empresa en el canal online y en mercados como India, Indonesia y China. Además, en 2017 Pepe Jeans también había renegociado algunas cláusulas del préstamo sindicado firmado en 2015 “para adaptar ciertas condiciones a las necesidades actuales del grupo”.

 

La mala evolución en los últimos dos ejercicios ha hecho que la compañía encare ahora un plan de reorganización. En mayo de 2019, la empresa encargó a McKinsey un examen exhaustivo para reducir gastos y a Rothschild para negociar la refinanciación de su deuda. En concreto, el banco estadounidense se encargará de negociar con Bbva, Santander, CaixaBank, Bankia y Barclays la refinanciación de un préstamo de 250 millones de euros, que vence en julio de 2021.

 

Una de las opciones que tiene el grupo encima de la mesa es desprenderse de una de las joyas de la corona de su negocio: India. En particular, la compañía está escuchando ofertas por su negocio en el país, donde ha conseguido convertirse en la primera marca de denim por volumen de ventas.

 

Aunque la empresa se había planteado inicialmente volver a dar entrada a un socio minoritario en el país, varios grupos se han mostrado interesados en hacerse con una participación mayoritaria en su filial en la India.

 

Con oficinas en Barcelona, Madrid, Ámsterdam, Londres y Bombái, Pepe Jeans es al final de la década uno de los mayores grupos españoles de distribución de moda y una de las principales empresas del negocio del denim en todo el mundo, con una posición destacada en mercados como Europa e India. Un grupo español por su nombre, pero con apellidos internacionales.